viernes, 27 de marzo de 2009

Lo profundo del ser

En la Biblia, a lo "profundo del ser" se le designa como el corazón del hombre, el lugar donde Dios ha puesto su morada. En nuestro lenguaje. cuando nos referimos a lo profundo del ser hablamos del interior del hombre, decimos "entramos dentro", sabiendo que estamos más allá de nuestro cuerpo, afectividad o pensamiento.
Cuando el yo se instala en este domicilio, en el interior de sí mismo, encuentra la paz, la serenidad, el gozo, el silencio.
Estas características son el signo inequívoco de que el yo está en su verdadero domicilio. La prueba es que todos buscamos esas calidades del vivir, pero a veces las buscamos en el lugar equivocado.
Lo profundo es el gran desconocido.
A veces da la sensación de que nos escapamos, huimos de nosotros mismos, buscamos "por fuera" lo que solamente podríamos encontrar "por dentro". ¿Por qué huimos de nosotros mismos?. Sabemos que "lo de fuera" nos deja luego el vacío, el hastío, la desesperación..., pero hacia él vamos una y otra vez. [...]
Enrique Rojas.

¿A qué recurrimos o qué utilizamos para no profundizar en nuestro ser?

Muchas veces nos dejamos llevar por esta corriente en la que el mundo se encuentra sumergido...las horas son siempre menos de las que quisieramos...los días parecen ser sólo rutina que nos asecha al despertar...todo lo que realizamos se vuelve pesado, tedioso y repetitivo. Todas estas cosas y muchas otras nos envuelven y nos hacen ver solo
nuestra parte exterior..dejando d lado la profundidad de nuestro ser.
El detenernos a analizar lo que sentimos. hacemos y esperamos nos resulta una tarea difícil. Esta pausa en el correr de la vida supone un esfuerzo y también cierta sinceridad con nosotros mismos.
Muchas veces, aún sabiendo que algo no va bien con nuestras vidas, preferimos hacer oidos sordos a esa voz que nos pide parar y pensar en nuestro interior.

Es más fácil bebernos un café cargado; tomar una pastilla energizante; salir de fiesta para distraernos; refugiarnos en el ruido, la multitud, lo común, etc...
Esta realidad se debe a que si comenzamos a ver todo lo que nos compone (nuestros sueños, nuestra realidad, lo que nos hace falta, lo que nos haria feliz, lo que no tenemos pero deseamos, etc...) nos damos cuenta de nuestra debilidad, de que muchas veces tapamos lo que setimos. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos...ver el mundo desde dentro hacia afuera....Nos preocupamos tanto del exterior que olvidamos que somos la suma del cuerpo y el alma. Puede que un masaje relajante o unas cuantas infusiones nos den momentos de tranquilidad...pero no son capaces de limpiar completamente nuestro ser ni de darnos la anhelada PAZ.

Cuando aprendamos a darnos un momento de respiro y comencemos a profundizar en nuestros sentimientos, será cuando podamos vivir en equilibrio, conociéndonos, amándonos, sabiendo realmente quiénes somos y qué queremos.










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